viernes, 7 de marzo de 2014

Hilando el tiempo

Diosa Frigg hilando las nubes
Hay cosas que no podemos controlar, no podemos controlar el sol, no podemos controlar la lluvia, ni el mar, ni las nubes, no podemos controlar el universo, ni siquiera la tierra. Hoy estamos aquí, mañana quizás no. ¿Qué somos capaces de controlar?.

Vivimos tiempos en los que el rey Ethron controla todo lo que nos rodea, nos cuida y nos mantiene felices. Nuestro rey llama ser feliz a ese sentimiento abstracto que genera poder comer y disfrutar de las batallas de dragones todos los domingos. Todo lo demás queda reservado a la nobleza y a la corte, mantenidas por el rey gracias a los impuestos.

Desgraciadamente, un alto porcentaje de nuestro pueblo no pertenece a la nobleza ni a la familia real, pero somos felices, felices porque somos un pueblo conformista, no necesitamos más. Tenemos cerveza, tenemos fiestas, tenemos circo, tenemos un problema, no controlamos nuestras vidas. Ethron controla lo que podemos y lo que no podemos hacer, necesitamos ayuda, necesitamos poder hablar y hacer cosas que el rey no sea capaz de controlar para poder lograr la libertad.

Entonces el cielo oscureció, el viento comenzó a arreciar y empezaron a caer las primeras gotas de lo que sería una tormenta, no parece la típica tormenta de invierno, el viento sopla más de lo habitual y el agua ya cae con fuerza y fluye por las calles, las cosechas quedaron destrozadas, el ganado murió ahogado a causa de las inundaciones, los tejados de las casas no aguantaron el viento, el fuego de los dragones se apagó y quedaron convertidos en piedra.

Cuando la naturaleza se dio cuenta de que ya solo quedaba por destrozar las vidas humanas se abrió un agujero entre las nubes por el que atravesaba la luz del sol, desde tierra parecía una ventana circular hacia el cielo que permitía apreciar el color azul y las nubes blancas, un ojo que ofrecía la calma en medio de la tormenta, un contraste de belleza espectacular e impactante, una luz que enamoraba a cualquiera que la mirase. Era Frigg, la diosa del cielo, del amor y del hogar que lucía majestuosa y épica.

- ¡¿Qué has hecho?! Grité.
- Os he salvado. Dijo la diosa.
- ¡Pero si has destrozado todo lo que teníamos! Contesté desesperado.
- Hijos míos, vosotros no teníais nada, todo pertenecía al rey, he roto vuestras cadenas y acabado con las injusticias, Ethron controlaba vuestras vidas para asegurar sus riquezas, pero hay algo que no podía controlar... el tiempo. Tarde o temprano os ibais a dar cuenta y hoy ha llegado el día, ahora podréis escribir en las nubes y todo el mundo tendrá acceso al conocimiento, ya no harán falta batallas de dragones, ni fiestas, ni manipulación, porque ahora podréis amaros y convivir libremente sin complejos ni ataduras y vuestra mayor arma para poder salir adelante será la creatividad y la convivencia basada en el respeto. Vivid como una comunidad unida y apoyaros los unos a los otros porque cada uno de vosotros sois lo verdaderamente importante, cada momento, cada sensación, debéis vividlo como si fuese el último porque no podéis controlar nada.

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